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TIKAL
Petén, Guatemala.
Localizado en la selva Petenera, al norte del lago Petén
Itzá,
Tikal es un sitio de referencia tanto por la influencia prehispánica
de la ciudad como por la asociación de poblaciones nahuas con este
grupo maya, que dominó la región. T ikal, hoy en un parque nacional
de 576 kilómetros cuadrados, es un sitio inmenso que cuenta con tres
mil estructuras, y su parte central abarca nueve kilómetros
cuadrados. Los inicios de su ocupación se sitúan hacia 600 a.C. Su
apogeo se sitúa hacia los siglos VII y VIII, bajo el reinado de los
soberanos que construyeron los Templos I, II, IV y V. Su población
alcanza entonces unos cincuenta mil habitantes. Tikal será
abandonado hacia el año 900.
Las primeras exploraciones del sitio datan de 1848. Se realizaron
excavaciones por parte de la Universidad de Pensilvania, dirigidas
por Edwin Shook y William Coe, entre 1956 y 1959, y desde 1979 por
el Instituto de Antropología e Historia de Guatemala.
El sitio se reparte en varios grupos comunicados por unas calzadas.
La plaza principal, que abarca una hectárea, está flanqueada en
ambos lados por el Templo I y el Templo II. El Templo 1 o el Templo
del Gran Jaguar, compuesto de nueve cuerpos sólidos revestido de
piedra caliza, impresiona por su verticalidad. Al subir una escalera
particularmente empinada, se llega al santuario de la cúspide,
rematado por una cresta y compuesto de tres cámaras, cuyas puertas
estaban antiguamente adornadas de dinteles de maderas de zapote.
Desde el templo, se disfruta de una vista magnífica sobre la Plaza
Mayor, en que se alinean estelas y altares, sobre el Templo dos
situado en frente, y a lo lejos, sobre los santuarios de crestería
de los Templos III y IV que domina la densa vegetación selvática.
Debajo del Templo I, en una cámara funeraria con falsa bóveda, se
descubrieron en 1958
los
restos del soberano identificado como Ah Cacao –Jasaw Chan Kawil-,
cuyo cuerpo, acompañado de ricas ofrendas, yacía sobre un petate
compuesto de cuentas de jade y conchas. La estructura piramidal del
Templo II está compuesta de tres plataformas sólidas: los muros
revestidos de estuco estaban antiguamente pintados de rojo, como la
mayoría de las pirámides mayas. El santuario que se encuentra en la
punta es particularmente imponente; con una altura total de 42
metros, está rematada por una cresta cimera calada, adornada en
otros tiempos con relieves de estuco policromado. En la parte oeste
del sitio, se encuentra unos de los edificios más imponentes, el
Templo IV o Templo de la Serpiente de dos cabezas, de 65 m de alto.
También se podrá visitar el Templo III y el Palacios de los
Murciélagos. En la parte sureste, el Templo de las inscripciones le
debe su nombre a su crestería jeroglífica. El arte lapidario está
particularmente bien representado por estelas, altares y dinteles.
Las influencias nahuas han sido constante: primero olmecas, luego de
la costa pacífica (Izapa), y de espíritu teotihuacano.
Estelas, Altares y objetos exhumados en las tumbas de Tikal se
conservan en el Museo de Sitio.
El parque arqueológico se encuentra a una hora de la Isla de Flores.
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