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QUIRIGUA
Izabal, Guatemala.
El sitio se encuentra en el corazón del frondoso valle del Motagua.
En la publicación de 1841, Incidents of Travel in Central America,
Chiapas and Yucatán, Jhon
L.
Stephens y Frederick Catherwood se interesan por las ruinas de
Quirigua. El libro, que tiene un gran éxito en Europa, incita al
inglés Alfred P. Maudslay a viajar y llega a Centroamérica en 1881,
visita el sitio como arqueólogo aficionado y vuelve dos años después
como científico, acompañado por un experto en vaciado. Este sitio
maya de Época III se compone de cuatro grupos, de los cuales el
principal es también el más reciente.
La iconografía de las estelas recuerda, como las de Copán y otros
sitios mayas, la importancia de la genealogía dinásticas. La estela
de 10.66 m de alto (el monumento maya más grande que se conoce),
muestra sobre su cara principal el retrato de cuerpo entero del
soberano y a los lados, una larga inscripción jeroglífica, dispuesta
en columnas. La sucesión de los dinastías también está representada
de una modo convencional, que se encontrara en muchos otros ejemplos
del arte maya, en que el soberano difunto engullido por el
inframundo lleva una máscara de jaguar, símbolo del sol nocturno,
mientras que su sucesor
enarbola
las insignias de su nuevo poder, a través, por ejemplo, del bastón
de mando que sostiene en sus manos. Es interesante observar que el
rey se hunde en el mundo de los muertos por una ancha hendidura en
de V, que nos remite a las convenciones iconográficas olmecas, las
cuales aparecen también sobre los famosos altares zoomorfos del
sitio, en que unas cabezas humanas y unos personajes sedentes
emergen del hocico abierto del monstruo terrestre.
Los altares de Quirigua llevan inscripciones jeroglíficas y se
presentan a menudo alineados al pie de las estructuras piramidales.
La plaza del templo situada cerca de la plaza central, incluye un
conjunto de terrazas con gradas que sostienen unos palacios, hoy
restaurados, dividas en cámaras de diferentes tamaños. Una gran
parte del sitio aun no ha sido estudiada ni restaurada.
El sitio es accesible a 3 horas de viaje al nororiente de la ciudad
de Guatemala.
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