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COPÁN, Copán,
Honduras.
El
sitio se encuentra al oeste de Honduras, cerca de la frontera
guatemalteca, en el fértil valle del río Copán, un subafluente del
río Motagua, se encuentra a una altitud de 620 m uno de los sitios
mayas más espectaculares.
Copán, cuyo nombre de origen nahua está asentado desde el siglo XVI,
quizá sea una denominación colonial. Significaría “el lugar de las
pirámides”, siendo “pan” un locativo nahua y “cu” o “co” designando
en boca de los conquistadores, los templos piramidales autóctonos.
La Real Audiencia de Guatemala conoció este sitio desde 1576. Un
coronel, Juan Galindo, arqueólogo aficionado, efectúa las primeras
exploraciones en 1834. En 1839, el viaje de John L. Stephens,
diplomático estadunidense, y Frederick Catherwood, dibujante y
pintor inglés, tiene grandes reproducciones. Las primeras
excavaciones verdaderas son de obra del inglés Alfred Maudslay,
quien va a Copán en 1885, y emprende las primeras investigaciones
científicas. Registra los vestigios por medio de fotografías,
moldes, dibujos y acuarelas. De 1891 a 1894, el Museo Peabody de la
Universidad de Harvard se interesa por la ruinas del sitio, que será
visitado al principio del siglo XX por Sylvanus Morley, antes de que
la Carnegie Institution de Washington realice otro proyecto
arqueológico entre 1935 y 1942.
Sus miembros deciden desviar el curso del río Copán, pues sus aguas
son responsables de la destrucción parcial de las ruinas. También la
Carnegie Institution asume la restauración de los principales
monumentos del centro ceremonial. Desde 1952, las ruinas se
encuentran bajo la estrecha vigilancia del Instituto Nacional de
Antropología e Historia de Honduras, que creó un parque arqueológico
de unas 30 ha. En 1980, Copán fue declarado por la UNESCO patrimonio
mundial. Las investigaciones, realizadas bajo la dirección de
eminentes personalidades de la arqueología internacional, se
concentraron en el arte y la escritura, la restauración de
monumentos, la prospección de los vestigios circundantes y las
excavaciones de la Acrópolis de la Plaza Mayor.
Integradas
al centro ceremonial de Copan, se han localizados las estructuras de
dos zonas residenciales, llamadas “El Bosque” y “Las Sepulturas”.
Esta última, situada al este del grupo principal y compuesta de
cuarenta conjuntos residenciales, dio lugar a importantes
descubrimientos: sepultura de un noble (que contenía centenares de
ofrendas, incluyendo piezas olmecas), sepultura de un sacerdote,
trono esculpido dedicado a un personaje ligado don el último
soberano del sitio llamado Yac Pac y residencia real
correspondiente. El mayor número de esculturas fue descubierto en el
centro del grupo principal. La Plaza Mayor es un patio de más de
tres hectáreas, delimitado en tres de sus lados por unas plataformas
con gradas, contenía por sí sola la mayoría de las estelas exhumadas
en el sitio. Las estelas y los altares correspondientes a veces
estaban anexados a una pequeña cripta que servía como deposito de
ofrendas. En ese lugar de rituales y procesiones la iconografía de
las esculturas legitimaba el poder de los soberanos, esculpidos en
las estelas y enarbolando el bastón de mando, insignia de su
autoridad (Estelas A, B, C Y 4).
Las largas filas de glifos que acompañan su imagen se refieren casi
siempre a un acontecimiento histórico-mítico ligado a su persona, a
la sucesión de los dinastas y a su entronización. La famosa escalera
jeroglífica se localiza en el costado oeste de la Pirámide 26, en
los sesenta y tres escalones fueron esculpidos con glifos. Seis
estatuas sedentes de dignatarios, en que se advierte la influencia
teotihuacana, dividen a intervalos regulares las rampas del
monumento. En el mismo espíritu, el último escalón de la “tribuna de
los espectadores”, amplia escalera que da acceso al Templo 11, tiene
glifos a todo lo largo. El mismo templo esta adornado con tableros
jeroglíficos. Los altares, por su parte, están esencialmente
adornados con motivos zoomorfos, como la famosa serpiente bicéfala y
la serpiente emplumada (Altar G). El Altar Q se conoce por su friso
de personajes sentados sobre unos glifos. Situado al pie de la
escalera de la Pirámide 16, este bloque monolítico está notablemente
bien conservado.
La
arquitectura ofrece otros logros notables, como el Templo 22, que
parece datar de la época de apogeo del sitio (siglo VIII) y que fue
decorado con mascarones de Chac. Hay que señalar también el famoso
campo de juego de pelota en forma de I, que fue restaurado, y que
incluye marcadores aviformes. Se descubrieron vestigios de un
sistema de drenaje cerca del río.
El sitio se encuentra a 5 kilómetros de la Ciudad de Copan Ruinas,
en donde se cuenta con una completa infraestructura turística. Copan
Ruinas se encuentra a 14 klms. de la frontera Guatemalteca, a 242
klms. de la ciudad de Guatemala y a 180 de San Pedro Sula.
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