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CACAXTLA
Tlaxcala, México.
El sitio de Cacaxtla se conoce sobre todo por sus frescos de estilo
maya, realizados entre los años 700 y 900, los cuales fueron
descubiertos casualmente por unos saqueadores en 1975.
Los
arqueólogos D. López y D. Molina (INAH) iniciaron un programa de
exploración. En1986, el equipo del INAH, dirigido por P. Ortega y L.
Espinoza, descubrió otras pinturas que abordaban dos pilares del
“Templo de Venus”. En 1992, se exhumó un tercer conjunto. Esta zona
arqueológica había sido excavada por una misión alemana desde 1971 y
se evidenció una importante ocupación de Época III. Según Muñoz
Camargo, historiador del siglo XVI, Cacaxtla fue fundado por los
olmecas-xicalancas, procedentes de Xicalanco (Campeche). El sitio
ocupa principalmente la cima emparejada de un gran cerro. Los
frescos que le dan su fama a Cacaxtla están repartidos en distintas
secciones del sitio.
Entre los más importantes, están las pinturas murales del “Templo
Rojo”, situado en el seno de la Subestructura II del “Palacio”, en
que se puede ver un anciano de pie en un entorno muy tropical. El
gran fresco de la batalla, la pintura mural más grande del sitio, de
22 m de largo, ocupa la fachada del Edificio B que cierra la plaza
norte. Se ven dos grupos enfrentados. Los vencedores, armados con
lanzas y cuchillos de obsidiana, están vestidos con pieles de
jaguar, mientras que los vencidos, heridos y mutilados, llevan
trajes de águila.
Los colores son vivos, y los cuarenta y dos personajes, de los
cuales diecisiete figuras están muy bien conservadas, se despliegan
sobre un fondo rojo. En el grafismo, se disciernen, mezcladas,
influencias mayas y teotihuacanas (glifo del corazón sangrante).
El Edificio A escenifica con una perfecta simetría, la díada
águila-jaguar: el fresco norte muestra un guerrero-jaguar cuyos pies
descansan sobre el cuerpo de una criatura felino-reptiliana; el
fresco sur representa un guerrero–águila cuyos pies, verdaderas
patas de rapaz, están colocados sobre el cuerpo de una inmensa
serpiente emplumada.
Los
dos personajes están enmarcados por unos frisos acuáticos, que
evocan la fertilidad. El guerrero-jaguar abraza un haz de lanzas,
del que surgen gotas de agua (chalchiuhcóatl), mientras que el
guerrero-águila sostiene una enorme barra ceremonial serpentiforme,
caracterizada por tres nudos sacrificiales (xiuhcóatl). Mientras el
grafismo y ciertos detalles iconográficos recuerdan el arte maya, la
abundancia de la fauna y de la flora evoca en ciertos aspectos la
exuberancia de los frescos teotihuacanos. El “Templo de Venus” está
situado en la subestructura III del “Palacio”; cada uno de los
pilares fue adornado con una figura humana, femenina sobre el pilar
sur, masculino sobre el pilar norte. Este último es un
hombre-escorpión. Ambas figuras presentan analogías tanto en su
actitud con los brazos levantados, como en la indumentaria (falda de
piel de jaguar coronada con motivos simbólicos). La representación
repetitiva del ojo estelar asociado con Venus explica la
denominación del lugar. Los colores empleados son el azul, el ocre,
el blanco y el negro, sobre fondo rojo.
El sitio se localiza cerca del pueblo de San Miguel del Milagro a
unos 35 klms. al suroeste de Tlaxcala y a media hora desde la cuidad
de Puebla. A pesar de la belleza de los frescos, la visita es muy
decepcionante, por la presencia de un inmenso techo metálico que
desfigura el sitio.
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