|
Una orquídea pide la palabra
Hola...
Quiero
decirles que mis hermanas y yo, venimos de las selvas de oriente, de
las montañas del centro, de los bosques de niebla en el sur y de las
húmedas serranías del norte de esta hermosa región que se conoce
como Estado de Chiapas. Todos me conocen con el nombre común y
genérico de ORQUÍDEA, pero cada una de nosotras tiene su propio
nombre. En el planeta tierra existen mas de 30 mil variedades de
orquídeas.
En México hay un promedio de mil variedades y aquí, en Chiapas,
existimos más de 500 variedades. En un jardín, aquí en la ciudad,
hemos sido cuidadas con esmero por casi 20 años, por Beatriz Cuellar
de Castellanos, y estamos representadas casi 100 variedades,
recolectadas durante este tiempo en toda la geografía de Chiapas.
Beatriz comparte el interés de reproducirnos profesionalmente como
un proyecto alternativo de varias comunidades indígenas y campesinas
para promover una explotación diferente que genere ingresos y
proteja nuestro medio ambiente. Entre las flores que nacen en mi
familia, hay algunas que están en su plenitud solo unas cuantas
horas pero hay otras que podemos tener flores radiantes durante
semanas. Nuestras flores son usadas principalmente con fines
religiosos para adornar altares en las fiestas de la Natividad,
Candelaria o San Juan. Durante mucho tiempo hemos permanecido
ignoradas en lo profundo de las vegetaciones, pero cada vez que son
talados cientos de árboles, miles de nosotros dejamos de existir.
Para
que podamos desarrollarnos necesitamos ambientes imperturbables por
lo menos durante siete años. Muchas personas dicen equivocadamente
que somos parásitas y debemos dejar bien claro que nosotras no
vivimos a expensas de ningún otro ser vegetal ni animal, lo único
que necesitamos es un ambiente tranquilo, aire puro y agua. Como
generalmente vivimos sobre los árboles, nos alimentamos del roció de
la niebla y algunos sustratos que nos proporcionan los musgos y las
hojas de robles y pinos. Otras personas dicen que somos las plantas
más espectaculares y evolucionadas de la creación terrestre. Aunque
algunas de nosotras no tienen una presencia llamativa y algunas otra
tienen flores tan pequeñas como la aguja de un alfiler, vivimos en
convivencia con todos los seres naturales, algunos de los cuales nos
polinizan y para otros servimos de alimento, formando todos un
sistema ecológico en equilibrio. Espero que cada vez que nos veas,
admires no solamente nuestra belleza, sino que también recuerdes que
al protegernos, se protegen cientos de hectáreas de bosques, selvas
y montañas de este nuestro único planeta.
|